Miradas feministas sobre nuestro entorno

Cada vez es más evidente la necesidad de abordar la creciente soledad y precariedad vital entre las personas mayores. Sin embargo, como sociedad no estamos afrontando el problema, buscando soluciones particulares (tradicionalmente, a expensas de las mujeres) a problemas colectivos. Por ello, es necesario una respuesta feminista que repolitice los cuidados, abogando por un modelo que asuma la interdependencia y la vulnerabilidad de las personas frente a los mitos capitalistas y patriarcales.
El "quien quiere, puede" se ha convertido en un instrumento legitimador de desigualdades. El discurso del mérito y del talento ha convertido en individuales problemas estructurales. Y nos ha convencido de que si las mujeres no llegamos a la cima es porque no nos esforzamos lo suficiente. Ásí se perpetúa la construcción del poder al servicio de los hombres (normativos) y la (re)producción de sus intereses e interpretaciones de la realidad. Algo especialmente hiriente en el caso de la publicidad.
Beatriz Figueroa es una activista por los derechos de las personas enfermas y/o supervivientes del cáncer. Lleva años reclamando la puesta en marcha de una reforma de la Ley de Seguridad Social para mejorar la calidad de vida de quienes, como ella, han sobrevivido a la enfermedad pero se enfrentan al abandono institucional. Un abandono que, en días como ayer, se disfraza de buenas intenciones y que estigmatiza, todavía más, las vivencias que no encajan con la tiranía del pensamiento positivo.
La lucha feminista está dando importantes pasos en la consecución de una sociedad más justa. Todavía son muchos los claroscuros, pero un campo de batalla fundamental sigue siendo el ámbito de los cuidados. Es decir, necesitamos superar el mito de la independencia capitalista y patriarcal y entender que la interdependencia, el mimar a las demás personas y al entorno, y el corresponsabilizarnos en el considerado espacio privado son claves para disfrutar de nuestras vidas.
Otro año de sombras con el sinfín de violencias contra las mujeres y de otros grupos subalternos. Pero también ha habido luces y las resistencias y solidaridades se han robustecido. Así que en 2018 se nos abren 365 puertas para seguir construyendo sociedades más justas e igualitarias ¡Feliz año!
El tejido asociativo se ha convertido en una fuente de acompañamiento y apoyo entre las mujeres migrantes. Y, además, en una herramienta para el empoderamiento colectivo que posibilita extender la solidaridad y la idea de transformación social desde la diversidad. Desde Bidaya, Al-Nour y Mujeres con Voz nos comparten sus experiencias.
El marco jurídico y legislativo que regula la situación de las personas migrantes está claramente impregnado de racismo. Un racismo que intersecciona con el seximo agravando la precariedad, la invisiblidad y las formas de violencia en el caso de las mujeres. Tras la celebración del Día Internacional de las Personas Migrantes es importante reflexionar sobre las exclusiones y discriminaciones que sustentamos y reforzamos en nuestras sociedades.
Las experiencias de migración son complejas y diversas. Se trata de procesos cargados de emocionalidad, de contradicciones y tensiones. Hoy, Día Internacional de las Personas Migrantes, Esmerarda Montero, investigadora de la UPV procedente de República Dominicana, nos regala el poema "Entre dos aguas" donde narra sus vivencias y sentimientos.
Tuvo que morir Linda Nochlin para recordar a la sociedad (o a esa parte que estuvo atenta) que la ausencia de las mujeres en la historia de todas las áreas no es una coincidencia. Es una expresión de la estructura patriarcal, origen de todas las violencias contra las mujeres, también de nuestra expulsión de los relatos. A este respecto, en las jornadas LegislAcción, organizadas por Mugarik Gabe, se debatieron propuestas feministas legislativas para erradicar esta lacra de manera integral.
Las mujeres rurales "representan más de un tercio de la población mundial [...] Labran la tierra y plantan las semillas que alimentan naciones enteras [...] Tienen gran potencial para abordar los problemas climáticos y para responder a los desastres naturales [...]" y para dar respuestas a las necesidades de la comunidad, según la ONU. Y, sin embargo, son prácticamente invisibles salvo cada 15 de octubre ¿Por qué? Una vez más, la estructura patriarcal y capitalista contribuye a explicarlo.

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