Por mí y por todas mis compañeras

Ayer hicimos historia... O herstoria. La cuestión es que las plazas y calles resonaron con los pasos y las voces de mujeres. Y que las casas y los espacios laborales sufrieron nuestra ausencia. Mujeres diversas, con realidades y posiciones sociales distintas, pero que marcharon juntas por transformar una sociedad patriarcal de la que ya estamos hartas. Y el hartazgo quedó claro en todas las ciudades desde primeras horas de la mañana (o de la madrugada). Nosotras recogeremos algunas de los momentos más emocionantes que vivimos en Bilbao, donde caminamos junto a muchas, muchas, muchas, pero muchas otras compañeras. 

 

Ya por la mañana, la Gran Vía de Bilbao estaba llena de mujeres en lucha...

La idea era sentarnos en la Plaza Moyúa, pero el espacio se nos quedó pequeño... Ya no se nos puede contener. Una metáfora de cómo romperemos techos y muros de cristal. Y despegaremos nuestros pies de los suelos pegajosos.

La llegada al Ayuntamiento, la lectura del manifiesto, los cánticos y el himno de la huelga, liderados por el Pikete cantarín, fueron algunos de los momentazos más emotivos.

Y llegó la tarde-noche... Y cada vez éramos más. Es lo que tiene estar emparentadas con Lucifer, que a la noche nos crecemos...

La manifestación estuvo llena de mucha creatividad... Y de mucha reivindicación en torno a las diferentes formas de violencia que sufrimos las mujeres. Desde las formas de discriminación verbal y la invisibilidad hasta los asesinatos machistas, que componen todo el entramado patriarcal.

Estos son solo algunos de los momentos que la cámara pudo captar y que podemos compartir físicamente. Otros se quedan en nuestras retinas y constituyen las bases sobre las que construir un nuevo imaginario común, de resistencias y lucha feminista.

 

Gracias compañeras!!

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