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Los que no tienen voz, por Iria Vila Gómez

Los últimos pasos por el sendero de la Ternura los da Iria Vila Gómez para hacer un manifiesto sobre el derecho al bienestar de los animales que habitan nuestras calles y también de las personas que, de forma altruista, se encargan de garantizarles unas condiciones de vida dignas. Bajo el título "Los que no tienen voz", denuncia la indiferencia, el abandono y el maltrato de las instituciones y de la sociedad hacia las colonias felinas y hacia quienes se encargan de su cuidado: las gestoras o alimentadoras de dichas colonias. 

Desde su propia experiencia, la autora nos relata la toma de conciencia que es necesaria para responsabilizarnos sobre unos animales que hemos socializado y que dependen de nosotras y que, sin embargo, "hemos dejado a una lado tapándonos los ojos para no ver su lucha". Es fundamental destacar el nosotras, pues aproximadamente el 80% de las gestoras de colonias son mujeres.

 

La Ley de Protección Animal reconoce como legal la alimentación de las colonias callejeras y ampara el método CER (Captura, Esterilización y Retorno como método ético para el control poblacional de colonias felinas). Iria insiste en esto: "Esterilizar mejora sus vidas, evita traspaso de enfermedades y ataques. Es ético y salva vidas". Pese a ello, se encuentra con la desprotección económica (en la que ha tenido que asumir muchas esterilizaciones y medicamentos) y con distintas formas de violencia que sufren tanto los gatos como sus alimentadoras. Hablamos de agresiones, desamparo y soledad; hablamos también de un trabajo sin descanso, al que acuden todas las noches "haga frío o calor, diluvie, estemos enfermas o simplemente cansadas", que se hace sin reconocimiento y con mucho cuestionamiento de las personas que te rodean.

De tal manera, mejorar las condiciones de las alimentadoras es mejorar las condiciones de los gatos y demás animales que recorren nuestras calles. Seres que, no olvidemos, son sintientes. Por ello, Iria reclama una mayor implicación y respaldo de las instituciones y una mayor empatía y solidaridad por parte de la sociedad para garantizar su bienestar. Como ella misma concluye: "Con nuestro altruista trabajo hemos conseguido no solo mejorar vidas, sino además concienciar a algunas personas; a otras, no lo creo. Hemos conseguido darles voz a esos seres que no la tienen, que los veamos, que los sintamos. Hemos conseguido darles visibilidad".

 

Este capítulo forma parte del libro Enredándonos por unas vidas vivibles que está disponible bajo licencia Creative Commons y bajo descarga libre en nuestra página web o en la página del proyecto www.municipioscuidadores.org/descarga.

 

 

 ¡Y recuerda Enredándonos por unas vidas vivibles forma parte del proyecto Municipios Cuidadores!

 

En la guía La sostenibilidad de la vida como faro municipal se recogen cinco senderos para buscar estrategias locales que cuiden de las personas y el entorno (¡puedes descargártela de forma libre aquí).

 

Además, todo este proceso se recoge en la web del proyecto:

www.municipioscuidadores.org

 

La bruja Aradia y se lee: municipioscuidaores.org

 

Municipios cuidadores es un proyecto de Aradia Coop. financiado por el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030.

 

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