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TROLLHUNTERS: la actualización del Viaje del Héroe

Como estamos en estas fechas mágicas donde las personinas pequeñas son las protagonistas, hoy queremos detenernos en Trollhunters, una animación infantil-juvenil estadounidense que nace en 2016 y que acabo de descubrir. Bueno, si soy sincera, es una de esas producciones que llevaba un año apuntada en la lista de cosas pendientes que ver y que no taché hasta este último mes (¡no hay tiempo para tantas series!). El motivo de estar fichada es, ni más, ni menos, que es hija del gran Guillermo del Toro y apadrinada por Netflix. Un tándem que difícilmente podía fallar. Y no solo no lo ha hecho sino que se ha lucido ‑y con creces‑.

 

La historia es una adaptación de la novela homónima de Guillermo del Toro y Daniel Kraus (2015) que transcurre en Arcadia Oaks, una tranquila ciudad californiana que encierra un magnífico secreto. Bajo sus pies, se encuentra Trollmarket: una metrópoli habitada por una civilización trol escondida a ojos de los humanos, pero no solo. Pues un grupo de troles llamados Gumm-Gumms, encabezados por el rey Gunmar (Clancy Brown), busca controlar la tierra y devorar a todos sus habitantes. Pues, aunque siglos atrás Gunmar y su ejército fueron exiliados a las tierras oscuras -The Darklands- su hijo Bular (Ron Perlman) busca incansablemente la forma de traerlos de vuelta.

 

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Poster promocional de la serie © Netflix

 

Así las cosas, la trama comienza cuando uno de los troles de Trollmarket, Kanjigar (Tom Hiddleston/James Purefoy), muere a manos de Bular. Bueno, no es un trol cualquiera, es el conocido como Trollhunter: un guerrero encargado de la protección de la metrópoli. Y, bueno, tampoco es a manos de Bular exactamente, más bien se sacrifica para que no se haga con un amuleto que será el encargado de buscar un nuevo guardián.

 

Y el amuleto va a querer como sucesor a James Lake Jr. (Anton Yelchin), alias Jim. Pero Jim no es un trol, es un joven de 15 años que, como cualquiera de su edad, se dedica a los estudios, a ponerle ojos a la chica que le gusta, a soñar con una ansiada moto o a resistir al matón de turno. A eso y a cuidar de su madre, una médica que trabaja hasta la extenuación ‑el padre está ausente‑ y que disfruta de las más que extraordinarias cualidades culinarias de su hijo. En resumen, Jim es un buen chico pero no tiene nada de guerrero.

 

Sin embargo, el amuleto lo ha elegido y el puesto no es opcional. Así que, un buen día Blinki (Kelsey Grammer) y Aaarrrgghh!! (Fred Tatasciore), dos troles más que adorables, aparecen en su casa para convencerlo de que abrace su destino. Algo que no sentará bien en una comunidad que mira con recelo que sea un humano el nuevo Trollhunter, impensable hasta la fecha, y que traerá múltiples quebraderos de cabeza a un joven que tendrá que compaginar la ajetreada vida de un adolescente con su nuevo puesto de protector.

 

Trailer temporada 1 en inglés. © Netflix

Trailer temporada 1 en castellano. © Netflix

 

Como se puede ver, el argumento no es especialmente novedoso ‑personalmente me lleva al anime/manga Bleach y a ese Ichigo tomando el puesto de shinigami para encubrir a Rukia‑ y el desarrollo de la serie sigue al pie de la letra el prototipo camino del héroe, ese viaje de aprendizaje y crecimiento. De hecho, nos encontramos con todos los arquetipos tradicionales que se pueden encontrar en cualquier relato épico, como nos recuerdan mitómanos como Joseph Campbell (1972), Vladimír Propp (1981) o Christopher Vogler (2002).

 

Así, el héroe vive con normalidad hasta que se encuentra con el donante ‑Kanjijar y el amuleto‑. Al principio, se resiste pero pronto se implica guiado por un mentor que lo instruye y protege ‑Blinki, que no tarda en tornar en una figura paternal‑. A partir de ahí, cruza el umbral a lo desconocido y se somete a una serie de pruebas que comienzan a trasformar el personaje, encontrando los primeros antagonistas menores ‑Draal (Matthew Waterson) hijo del anterior Trollhunter‑ y también fieles ayudantes con cierto toque cómico siguiendo la figura de bufón como son Aaarrrgghh!! y Tobias Domzalski (Charlie Saxton) ‑Toby es el mejor amigo del protagonista, un joven divertido y entrañable con problemas de peso que, entusiasmado, lo seguirá en todas las hazañas‑. Y, por último, en cierto modo, el papel de princesa recae en Claire Nuñez (Lexi Medrano), una compañera de instituto por la que Jim bebe los vientos.

 

En el otro lado, encontramos a sus antagonistas o villanos por partida doble, porque Jim tiene que lidiar con sus dos vidas a la vez. Así que tendrá que enfrentarse a Bular o Gunmar, entre otros, pero también a Steven Yeun (Steve Palchuk), el matón híper-narcisista del instituto. También a la figura cambiante, como puede ser Walt Strickler (Jonathan Hyde), aunque no será el único porque los troles de Gumm-Gumms están infiltrados bajo apariencia humana en Arcadia desde hace décadas. E incluso al guardián del umbral que retará al héroe con acertijos como es el trol volcán Gatto (Fred Tatasciore).

 

El equipo Trollhunters. © Netflix

 

No obstante, este trillado viaje del héroe tiene un aspecto que lo hace destacar, y mucho. El título ya da una pista: Trollhunters, en plural. Porque Guillermo del Toro no solo se centra solo en Jim sino que va a apostar por todo un equipo de adalides. Una cuadrilla que, contra todo pronóstico, serán justamente su fortaleza. La fortaleza de Jim y de la propia serie porque el reparto coral y la maravillosa caracterización y desarrollo de los personajes se convierten en la esencia de la misma.

 

Esta representación pasa por hacer unos personajes atractivos y divertidos y también por la diversidad. Por ejemplo, Claire es latina ‑las referencias a la cultura mexicana serán constantes‑ y sus mejores amigas son Mary Wang (Lauren Tom), de ascendencia asiática, y Darci Scott (Yara Shahidi), afroamericana. Nombramos tres personajes femeninos porque son, justamente, otro de los puntos fuertes del serial.

 

Las mujeres están en todas partes de forma totalmente normalizada, incluyendo esferas de lucha y de poder. Y así, veremos cómo la encargada de exiliar a Gunmar fue Deya the Deliverer o veremos en el trono a Usurna (Anjelica Huston) o Wumpa (Grey DeLisle). Obviamente, mención especial para Claire que, aunque habíamos dicho anteriormente que ocupa el papel de princesa, tan solo lo hace al inicio porque la chica va a ir demostrando, y con creces, que es activa y capaz. Siendo ducha con los libros y también en la lucha. De hecho, esta producción nos deja momentos maravillosos como su enfrentamiento con uno de los grandes antagonistas, Angor Rot (Ike Amadi) y su "yo no soy un hombre". Si algo hay que apostillar, decir que se echa en falta alguna mujer más en el equipo de Trollhunters, por aquello de que no sea la excepción a la regla, que (desgraciadamente) aún es más que habitual en ficción (y en la realidad).

 

Asimismo, señalar que la diversidad en Trollhunters pasa por apostar por la complejidad. Y, con ello, retorcer los arquetipos tradicionales como, por ejemplo, el típico héroe cuasi perfecto e híper-viril. Más bien todo lo contrario, del Toro juega con la masculinidad dándole nuevas dimensiones. Así, Jim se presenta, desde el inicio, como un cuidador ‑ de su madre y de su amigo‑ y va a ser justamente su fuerte como guerrero. Además, Toby destaca por su empatía y sensibilidad y es habitual verlo expresar emociones afectiva. Así como Aaarrrgghh!! lo hace por su inocencia con un aire que roza lo infantil.

 

Como se puede ver, la serie comienza siguiendo un camino cliché pero va tomando personalidad propia gracias al juego con el desarrollo de los personajes. Y, a este respecto, queda señalar la otra gran consecuencia de la apuesta por la complejidad y la diversidad que es justamente el engranaje que mueve el enfrentamiento de El Bien contra El Mal. Pues, aunque en un principio parezca ser una confrontación absoluta, lo cierto es que Trollhunters también reniega de una construcción maniquea y sin dobleces en pro de una apuesta por la escala de grises. Y serán muchos los personajes que comienzan como némesis y que, paulatinamente, se van transformando y terminan como aliados. Algo que dinamita la otredad y que deja siempre la puerta abierta al dialogo y al cambio. De hecho, el propio Aaarrrgghh!!, pacifista declarado, fue, en su día, parte del ejército de los Gumm-Gumms ‑un trasfondo que no es en vano porque sirve para visibilizar uno de los mayores horrores de nuestras guerras como son los niños soldado‑.

 

En definitiva, Trollhunters es una de las animaciones más recomendables para el público infantil y juvenil tanto en calidad como en mensaje. Y, para que nos vamos a engañar, para los ya no tan infantiles y juveniles también, que siempre hay que alimentar a la niña o al niño interior y, si es de la mano de Guillermo del Toro, mejor. Así que, si no la habéis visto, os recomiendo que le deis una oportunidad mientras yo me quedo sin uñas esperando a que salga la tercera temporada (y para esto vaya si queda...).

 

 

Delicia Aguado Peláez, Delicia, Aradia, Aradia Coop., Aradia Cooperativa, Trollhunters, Estudios Culturales, Estudios de Género, Animación, Netflix, Análisis, Crítico, Justicia social

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